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David Diop

Introducción y traducción: Pascal Diatta

David_DiopLa Segunda Guerra Mundial tuvo como consecuencia positiva -si se nos permite la expresión- , el despertar de las conciencias negras tanto en el continente como en la diáspora. Si es verdad que la conciencia de no ser  “inferior” al colonizador fue más perceptible al final de la Segunda Guerra Mundial -sobre todo en África-, es de destacar la labor de concienciación llevada a cabo por los negros americanos -Langstone Hughes…-, los antillanos  -Aime Césaire, Leon Grontan Damas…- y, sobre todo, por René Maran, famoso por su novela  Batouala. En Batouala, Maran, como administrador francés del Congo, no sólo abrió el camino a las iniciativas de autoafirmación del negro, criticando la forma de administración colonial y, por ende, el sistema colonial, sino que también se ganó el reconocimiento del  mundo de las letras francesas al concedérsele el premio Goncourt en 1921. Este doble éxito favorece y acelera la formación de grupos de  consciencia negra. El más famoso será, sin duda alguna, el de la Negritude, encabezado por Léopold Sédar Senghor y Aimé Césaire. La Negritude, era un movimiento reivindicativo que tenía como principal meta la reafirmación de los valores culturales y espirituales propios de los negros. Cahier d’un retour au pays natal (1939) de Aimé Césaire o Ethiopiques (1956) y otros ensayos sobre la noción de Négritude de Senghor, son, entre otras producciones literarias, pioneras en el asentamiento de aquella reivindicación cultural.

Los poemas que  a continuación presentamos, pertenecen al libro Coups de pilon de David Diop (1927-1960), poeta nacido en Francia pero de origen senegalés. Diop era de aquellos poetas africanos y de la diáspora que pensaban que liberar al negro no sólo pasaba por la propuesta colonialista de “Civilización de lo universal”, sino también y sobre todo por considerar el pasado cultural de las civilizaciones africanas. En efecto, ¿cómo se podía hablar de “civilización de lo universal” si lo que se consideraba como civilización africana era una etiqueta confeccionada por el mismo colonizador? Éste había destrozado las culturas africanas, trazado las fronteras sin tomar en cuenta la homogeneidad de las comunidades ya existentes e impuesto su lengua como idioma  oficial, relegando las lenguas autóctonas a dialectos sin importancia alguna. Y, precisamente por eso, propone David Diop -yendo más allá de los aspectos negativos de la colonización- un uso idóneo de la lengua del colonizador (aquí, el francés) para “luchar por el fin del régimen colonial, contribuyendo así al renacimiento de las culturas africanas”.

Los poemas que siguen traducen el interés que manifestó David Diop por su continente. Son un reencuentro del poeta con la cultura africana ya que, aparte de una breve estancia en Guinea Konakry, toda su vida transcurrió en Francia (había nacido en Burdeos). Según la íntima convicción de Diop, el papel del poeta africano o de la diáspora de aquel periodo post Segunda Guerra Mundial era el de “reflexionar sobre el mundo y salvaguardar la memoria de África. Era la época en la que surgieron -a consecuencia de la desmitificación del hombre blanco- los primeros intentos  de autoafirmación, (como hemos apuntado más arriba) con el movimiento de la Negritude, y de independencia en varios países del continente africano.

Si el poeta en aquel entonces -y probablemente hoy todavía- es un ser no forzosamente raro y misterioso, sino una persona que, merced a sus dotes, tiene la capacidad de expresar con facilidad las preocupaciones del pueblo con el que convive, la poesía no puede ser, dice Diop, sino “la fusion harmonieuse du sensible et de l’intéligible, la faculté de réaliser par le son et le sens, par l’image et par le rythme, l’union intime du poète avec le monde qui l’entoure” (“la fusión armoniosa de lo sensible e inteligible, la facultad de realizar por medio del sonido y del sentido, de la imagen y del ritmo, la unión íntima del poeta con el mundo que le rodea”). Por estas razones, decidió dar la espalda a la escritura estilística y oscura para compartir y expresar sus experiencias y las del pueblo mediante una forma más sencilla y comprensible. Coups de pilon (poemario de donde hemos sacado los textos que traducimos) entra, pues, en esta línea recta de comunión con el pueblo, de unión de fuerzas para lograr el renacimiento de las culturas nacionales sobre las cenizas de la colonización…

Cerca de ti

Cerca de ti volví a encontrar mi nombre Mi nombre largo tiempo oculto bajo la sal de las distancias Volví a encontrar los ojos que las fiebres no empañan ya Y tu risa como la llama que horada la sombra Me devolvió África más allá de las nieves de ayer Diez años amor mío Y las mañanas de ilusiones y los restos de ideas Y los sueños repletos de alcohol Diez años y el aliento del mundo me contagió su pesadumbre Esta pesadumbre que carga el presente con el sabor de los días por venir Y del amor hace un río infinito Cerca de ti volví a encontrar la memoria de mi sangre Y las guirnaldas de risas alrededor de los días Los días que resplandecen de júbilos renovados.

África

A mi Madre

África1, África mía África de los altivos guerreros de las sabanas ancestrales El África que canta mi Abuela A la orilla de su río lejano Yo jamás te conocí Pero mi mirada está llena de tu sangre Tu hermosa sangre negra vertida a través de los campos La sangre de tu sudor El sudor de tu trabajo El trabajo de la esclavitud La esclavitud de tus hijos África, dime, África ¿Eres tú esa espalda que se doblega Y se resigna bajo el peso de la humildad Esa espalda que tiembla con sus rojas marcas Que al mediodía soporta el látigo por los caminos? Entonces una voz solemne me respondió: Hijo impetuoso, aquel árbol robusto y joven Aquel árbol Soberbiamente solo en medio de flores blancas y mustias Es África, tu África que retoña Que retoña paciente, obstinadamente Y cuyos frutos tienen poco a poco El amargo sabor de la libertad.

Homenaje a Rama Kam, belleza negra

Canto a una negra

Me gusta tu mirada felina Y tu boca con sabor de mango Rama Kam Tu cuerpo es la pimienta Que despierta mi deseo Rama Kam Cuando andas La pantera siente celos Del ritmo ardiente de tus caderas Rama Kam Cuando bailas al fulgor de las noches El tamtan Rama Kam Jadea bajo la tempestad del Dyondoung2 del griot3 Y cuando amas Cuando amas, Rama Kam El huracán se desata Y truena Y me empapa de tu aliento Oh Rama Kam4.

El que lo ha perdido todo…

I

El sol reía en mi choza Y mis mujeres eran hermosas y flexibles Como palmeras que mece la brisa de la tarde Mis hijos se deslizaban por el gran río De profundidades de muerte Y mis piraguas luchaban contra los cocodrilos. La luna, maternal, acompañaba nuestros bailes El ritmo frenético y retumbante del tamtan, Tamtan de la Alegría, Tamtan de la Despreocupación En medio de los fuegos de la libertad.

II

Y un día, el silencio… Los rayos del sol parecieron apagarse Dentro de mi choza vacía de sentido, Mis mujeres aplastaron sus bocas pintadas Contra los labios finos y duros de los conquistadores de ojos de acero Y mis hijos abandonaron su desnudez apacible Por el uniforme de cadenas y sangre. Vosotros ya no estáis tampoco Tamtan de mis noches, tamtan de mis padres ¡Las cadenas de la esclavitud han desgarrado mi corazón!

Notas

1)  David Diop no puntúa sus poemas; nosotros lo haremos en alguna ocasión para evitar confusiones.

2)  Tipo de tambor.

3)  Aquí, el griot es el encargado de tocar el tambor durante las fiestas o ceremonias tradicionales. En otros contextos, un griot es el depositario de la tradición, una especie de cronista oral.

4)  Otra versión del poema, titulada “Rama Kam”, es la que sigue: “Me gusta tu mirada  felina/ Y tu boca tiene  sabor de mango/ Rama Kam/ Tu cuerpo es la pimienta/ Que despierta el deseo/ Rama Kam/ Cuando andas/ La más hermosa siente celos/ Del ritmo ardiente de tus caderas/ Rama Kam/ Cuando bailas,/ El tamtan, Rama Kam/ El tamtan tenso como un sexo de victoria/ Jadea bajo los dedos vibrantes del griot/ Y cuando amas/ Cuando amas Rama Kam/ El huracán tiembla/ En tu carne de noche de relámpagos/ Y me empapa de tu aliento/ ¡Oh, Rama Kam!”.

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