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Pierre “Fatumbí” Verger, Album Fotobiográfico

Jesús Cañete Ochoa & Jesús Cosano Prieto

Pierre Verger recuerda en el libro que celebra los 50 años de su trabajo fotográfico, publicado en 1982, que hizo sus primeras fotografías en 1932, a la edad de 30 años. “Ese año hice un cambio con un comerciante de máquinas fotográficas de segunda mano, el viejo verascopio Richard de la familia por una Rolleiflex, que tampoco era muy nueva. (…) Este modelo usaba rollos de película de una capacidad limitada a 6 negativos cuadrados de seis centímetros. Más tarde, en 1934, me volví propietario de una Rolleiflex modelo 120, más moderna y con la que se podía tirar normalmente 12 fotos de cada rollo de película”. En 1990, durante la entrevista que mantiene con Emmanuelle Garrigues a la pregunta: “¿Ha abandonado la fotografía?”; Pierre Verger responde: “Sí, hace 5 o 6 años”.

En este album fotográfico presentamos una selección de imágenes realizadas por Pierre Verger durante el periodo 1933 y 1960. Son apenas una muestra de un trabajo fotográfico muy vinculado a los países de América y de Africa que conoció y recorrió.

Tras la muerte de su madre en 1932, Verger atraído por las películas de Murnau y Flaherty, Tabou y Moana, parte a Tahití desde donde viajará por las islas de los Mares del Sur. Allí hará la foto de Morea, isla de la Polinesia francesa, que está entre sus más bellas imágenes y por la que nunca dejó de tener predilección. En 1934 viaja a Nueva York y cruza el país para embarcarse en San Francisco a Japón, y desde la ciudad japonesa de Kobe parte a China. Visita Pekín y va en peregrinación “al templo Pico Maravilloso, en la Montaña Sagrada, Mia Fong Shan, donde se venera a Niang Niang, una Vieja Dama, que trae fecundidad a las mujeres estériles”.

  • 59014. Moorea, Polinesia Francesa.
  • 19004. Bowie, Estados Unidos de América.
  • 20557. Harlem, Nueva York, Estados Unidos de América.
  • 53584. Mujeres, Tokio, Japón.
  • 53789. Calles, Tokio, Japón.
  • 46437. Peregrinación, Pekín, China.

En 1935 visita España e Italia. A fines de este año tendrá lugar la primera visita de Verger a África. Llega a Argel en noviembre y en diciembre viaja en autobús hasta Gao en Mali. Desde allí se traslada a Tombuctú, en donde “asistí el 19 de diciembre de 1935 a una espectacular llegada de azalí, una caravana de más de cinco mil camellos, cargados de pesadas barras de sal, que fueron rápidamente vendidas y despachadas rumbo a Níger”.

  • 57071. Catedral de Florencia, Italia.
  • 58588. Chioggia, Venecia, Italia.
  • 215. Reganne, Argelia.
  • 13673. Tocadores de Mil, Diré, Mali.
  • 9123. Hechiceros, Mahon, Burkina.
  • 9780. Kouméa. Togo.

A fines de 1936 y después de haber cruzado la isla de Cuba y de viajar por Martinica, Guadalupe y Santo Domingo, Verger llega a la ciudad mexicana de Veracruz. Esta será su primera estancia en México, país al que regresará en 1939 y en 1957. “En la ciudad de México todo me parecía un poco volcánico. Volcánicas las enchiladas, con esa carne mezclada con puré picante, hecha con chiles verdes triturados y acompañadas por tortillas de maiz, que son pequeños crepes calientes que las indias hacen con las palmas de sus manos, batiéndolas como en un gesto de constante aplauso; volcánico el tequila, cuyo sabor solo se percibe cuando es bebido de un solo golpe, después de haber chupado un poco de sal puesta en la base entre el pulgar y el índice y mordido la cáscara de un limón verde; volcánico era el modo de conducir los automovilistas, que se parecía un poco a las corridas de  toros pues los peatones, desafiando a la muerte, evitaban con un leve movimiento de piernas a los coches lanzados a toda velocidad contra ellos; volcánicos los bailes y las reacciones de los hombres que hacía que solo pudieran entrar en los bailes populares si estaban desarmados, pudiendo verse en los guardarropas revólveres y navajas colgadas al lado de los sombreros; volcánico el comportamiento de los aficionados, los amantes de las corridas de toros, que obligaba a los vendedores de Coca Cola a amarrar con una cuerda las botellas ofrecidas a los clientes, para evitar que fuesen lanzadas al ruedo con un gesto de desprecio en un momento de indignación”.

  • 44218. Calles, Point a Pitre, Guadalupe.
  • 17698. México DF, México.
  • 18120. Trotsky, México.
  • 18785. Pueblo, Patzcuaro, México.
  • 19550. Danzantes, Tzintzuntazan, México.

Tras su regreso de México, Verger permanece una temporada en París cumpliendo el encargo de fotografiar la Exposición Universal de 1937. El pabellón español, que representaba al legítimo Gobierno republicano, tenía a su entrada la escultura de Alberto, El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella.

  • 56431. Pabellón de España, Exposición Universal, París, Francia.

Tras viajar para cubrir el conflicto chino-japonés, Verger llega a Filipinas, destino real de su viaje. Visita Manila, “ciudad con aspecto un poco híbrido, excepto la vieja ciudad española intramuros”, la región montañoza de Baguio, “donde viven los temibles cazadores de abejas”, los pueblos de Vigan, Tagudin y Paoay, donde crece el mejor tabaco del país y cuya arquitectura tiene un sabor hispano, Mindanao, el archipiélago de la Sulu, donde penetra en el mundo musulmán de Filipinas. Sale de Filipinas hacia Vietnam a principios de 1938. Desde la ciudad de Vinh, donde permanece tres semanas, viajará a Luang Prabang en Laos.

  • 54851. Paoay City, Filipinas.
  • 50688. Vinh, Vietnam.

En 1939 regresa a México en donde permanece cuatro meses. Parte a Guatemala y recorre el país. En Chichicastenango, Verger asiste a una curiosa mezcla de catolicismo con las antiguas religiones de los habitantes del lugar, los miembros de la Cofradía de Santo Tomás son los oficiantes de este culto. “Dos de ellos habían subido antes del amanecer al campanario de la iglesia, y desde lo alto han saludado al sol naciente tocando la flauta y el tambor con viejos aires mayas. Recitan también extraños rezos y encienden en los escalones de la iglesia fogatas que sueltan una densa humareda. El viejo cura de Chichicastenango no es tonto, sabe que tiene a extraños parroquianos y que los miembros de la Cofradía de Santo Tomás son, para los indios, los verdaderos sacerdotes, y señores, del lugar santo que él guarda”. Desde Panamá llega a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Recorre Ecuador, el día de San Juan se encuentra en el pueblo de Otavalo donde asiste a una “batalla tradicional entre indios de dos parroquias enemigas”. Corre la sangre y tras la batalla se celebra una borrachera general. El anuncio de la Segunda Guerra Mundial le sorprende en Ecuador desde donde deberá llegar, no sin dificultades, a su destino como reservista del Ejército francés en Dakar (Senegal); destino que abandonará meses más tarde para viajar a Brasil.

  • 15450. Iglesia de Santo Tomás, Chichicastenango, Guatemala.
  • 61514. Panamá.
  • 36724. Otavalo, Ecuador.

Llega a la ciudad brasileña de Río de Janeiro durante el Carnaval de 1941, y desde allí, buscando mejor suerte, marcha a Argentina. Permanece en Buenos Aires algo más de un año viviendo en diferentes barrios y fotografiando la rica vida bonaerense, desde sus mercados de abastecimiento a los manipuladores sicilianos de marionetas. Durante esa época Verger pasa por grandes dificultades económicas. A pesar de colaborar en diferentes publicaciones y hacer diversos trabajos no consigue recursos para viajar por el país ni continuar su itinerario por América. Al fin, gracias a unos amigos, consigue el dinero para viajar a Perú.

  • 36196. Carnaval, Río de Janeiro, Brasil.
  • 42408. Montevideo, Uruguay.
  • 20954. Avellaneda, Buenos Aires, Argentina.
  • 21267. Corrientes y Diagonal Norte, Buenos Aires, Argentina.
  • 21518. Gitanos, Buenos Aires, Argentina.
  • 22026. Calles, Buenos Aires, Argentina.
  • 22273. Walt Disney, Buenos Aires, Argentina.

Verger llega a Perú en 1942. Establece su residencia en Cuzco y durante año y medio trabaja para el Museo Nacional de Lima, dirigido por Luis Eduardo Valcárcel, con el encargo de fotografiar a los indios quechuas y aymaras que viven en el Altiplano peruano. Con las imágenes tomadas se publicarán varios libros, -Fiestas y danzas en el Cuzco y en los Andes, Indios de Perú-, y también ilustrarán el conocido poema de Pablo Neruda Alturas de Machu Pichu.

  • 37679. Arquitectura, Cuzco, Perú.
  • 37908. Fiesta Taitacha Temblores, Cuzco, Perú.
  • 38499. Quiquijana, Perú.
  • 38819. Keromarka, Tinta, Perú.
  • 39434. La Oroya, Perú.
  • 37060. Fiesta, Andahuaylas, Perú.

Verger estuvo en Bolivia en tres ocasiones, en 1939, al comienzo de la guerra, en 1942, camino de Perú, y en 1946, antes de llegar a Brasil. “Tuve la posibilidad de asistir a los bailes de la Diablada durante el Carnaval de Oruro y de la Paz; asistí también a la fiesta del 5 de agosto de la Virgen de Copacabana. El 29 de junio fui a la fiesta de San Pedro, patrón de los pescadores del Lago Titicaca, en Tiahuanaco, en este lugar todavía son visibles los vestigios de una civilización preincaica sobre la que no se sabe gran cosa. Ciertos monolitos son de una extrema belleza”.

  • 22523. Acre, Bolivia.
  • 22979. Infernillo, La Paz, Bolivia.
  • 23023. Carnaval, Oruro, Bolivia.
  • 23091. Diablada, Oruro, Bolivia.
  • 23508. Catedral, Sucre, Bolivia.

El 13 de abril de 1946 Verger llega a Brasil. Primero, Sao Paulo, después permanece tres meses en Rio de Janeiro y, al fin, fascinado por la lectura de la novela Jubiabá, subtitulada Bahía de Todos los Santos, y escrita por Jorge Amado, Verger llega a Salvador de Bahía el 5 de agosto. Verger encuentra en Bahía sólidas y duraderas amistades: “Carybé y Jorge Amado, que celebran con el pincel y la pluma los maravillosos resultados de la mezcla racial; Mario Cravo que talla madera, forja hierro, modea plásticos y llena las playas de Bahía con monumentos de formas redondeadas y extrañas; Caymmi, que canta la dulzura de morir en el mar, a los cogedores de coco de Itapoa y el extenuante trabajo que pasan haciendo acarajés y abarás las señoras de color de Bahía”. Verger viaja durante años por las tierras brasileñas, principalmente por el Noroeste. De su fascinación por la presencia africana que encontró en Bahía, Verger ha escrito: “Quedé muy impresionado por la belleza de las ceremonias en las casas de cultos africanos y por la extraordinaria riqueza de las tradiciones orales y de los mitos que sirven de soporte a estas religiones. Me gustaba vivir en este mundo del candomblé, no por simple curiosidad; además de la simpatía que sentía por los descendientes de africanos percibía el papel que habían representado estas religiones para mantener su identidad y su dinamismo, a pesar de las tristes condiciones en las que habían vivido sus antepasados. Constaté que en vez de sentirse humillados por ser descendientes de esclavos traídos a la fuerza al Nuevo Mundo, sentían con orgullo sus orígenes. Este sentimiento procedía, en parte, del respeto y del prestigio de que gozaba el candomblé en Bahía, y de la fé que tenían sus adeptos en la fuerza protectora de los orixás, que les había impedido caer en la desesperación. Constaté también que el carácter exaltador de estas religiones tenía para ellos un efecto más reconfortante de la que tenía la religión que les habían puesto sus señores”. A fines de 1947 recibirá del director del Instituto Francés del África Negra (IFAN) de Dakar, Theodore Monod, la oferta de una beca de estudios para investigar el origen de los cultos africanos que se implantaron en Brasil.

  • 36661. Sao Paulo, Brasil.
  • 24336. Canudos, Brasil.
  • 27401. Candomblé Joaozinho da Gomea, Salvador, Brasil.
  • 33723. San Sebastián de Umbuzeiro, Brasil.
  • 34485. Bumba Meu Boi, Recife, Brasil.
  • 34883. Recife, Brasil.
  • 34698. Recife, Brasil.
  • 36106. Victoria de Santo Antao, Brasil.
  • 29207. Fiesta de Navegantes, Salvador, Brasil.
  • 29281. Fiesta de Navegantes, Salvador, Brasil.
  • 33284. Puerto, Belem, Brasil.
  • 26434. Capoeira, Salvador, Brasil.
  • 30436. Carybé. Salvador, Brasil.
  • 27213. Candomblé Cosme, Salvador, Brasil.
  • 27485. Candomblé Miuda, Salvador, Brasil.
  • 23867. Penedo, Brasil.
  • 33822. Bom Nome, Brasil.

Tras el retraso del viaje a Africa para estudiar los cultos africanos, Verger emprende con su gran amigo, “su casi gemelo”, el antropólogo francés Alfred Metraux un viaje por Surinam y Haití. El objetivo era estudiar a los djukas, descendientes de esclavos de origen ashanti que habían huído en el siglo XVIII de las plantaciones de los holandeses para formar en la selva tropical aldeas en las que vivían libres e independientes. En Haití pasa siete semanas tirando muchísimas fotografías que ilustrarán diversas publicaciones. Entre ellas, numerosas imágenes de ceremonias Vudú, culto africano traído del antiguo Dahomey, o del gran pintor haitiano Hyppolite, un día después de su fallecimiento.

  • 36764. Hindou, Paramaribo, Surinam.
  • 44318. Wanhatti, Surinam.
  • 44318. Marbial, Haití.
  • 44691. Hypolite, Port au Prince, Haití.
  • 44731. Mercado, Por au Prince, Haití.
  • 44908. Vudú, Port au Prince, Haití.
  • 44909. Vudú, Port au Prince, Haití.
  • 44941. Vudú, Port au Prince, Haití.

De regreso a Brasil, Verger acepta la beca de estudios para ir a Africa. “Fui a África después de haber sido iniciado. Iniciado no quiere decir ser alguien a quien un secreto es transmitido. Iniciado significa saber comportarse como conviene y respetar cierto número de reglas admitidas en una determinada sociedad. En cuanto que llegué a África, en Dahomey y Nigeria, me encontré con personas que practicaban el culto a Xangó. Les mostré mi collar-pasaporte y les dije que yo era de Xangó, me arrodillé delante del altar del dios del trueno de los yoruba y pronuncié los saludos rituales”. Después de visitar el antiguo Dahomey y Nigeria, Verger regresa a Bahía y dos años más tadrde viaja de nuevo a África, esta vez visita el Congo, Ruanda y Burundi. Tira fotografías desde el barco en el que remonta el río Congo, de sus pueblecitos ribereños, de las gentes; fotografía las danzas Mayogo y Mangbetu; visita a los pigmeus Bambuti, que viven en la selva en el margen del río Ituri, y a los Watusi de Ruanda, “cuya estatura iguala o supera los dos metros y que tienen como principal orgullo ser propietarios de vacas con cuernos inmensos”.

  • 25218. Rio San Francisco, Bom Jesús da Lapa, Brasil.
  • 495. Pasajeros, República del Congo.
  • 767. Pueblo, República del Congo.
  • 1044. Entierro, Ituri, República del Congo.
  • 1901. Mulungu, República del Congo.

A partir de 1953, la obra de Verger como fotógrafo se construye al mismo tiempo que comienza su obra como etnólogo y etnohistoriador. Permanece durante año y medio en Goré (Senegal), trabajando en la redacción de su libro Dieux d’Afrique. Animado por sus trabajos como investigador comienza a viajar repetidamente entre Salvador de Bahía, que ya se ha convertido en su residencia permanente, y África, fundamentalmente Nigeria y Benín. Continúa colaborando con distintas publicaciones y aprovecha el encargo de la revista brasileña O Cruzeiro de hacer un reportaje sobre Hemingway para viajar a Cuba. Allí se encuentra una vieja amiga, la escritora e investigadora cubana Lydia Cabrera, junto a ella y al antropólogo Alfred Metraux viajan al campo cubano, Jovellanos y San Pedro Betancourt. Los frutos de esta estancia quizá sean el documento más importante para conocer la presencia negra en Cuba.

  • 42506. Ceiba Mocha, Cuba.
  • 42565. Arquitectura colonial, La Habana, Cuba.
  • 42789. Hemingway, La Habana, Cuba.
  • 42957. Retratos, La Habana, Cuba.
  • 43013. Virgen de Regla, La Habana, Cuba.
  • 43041. Virgen de Regla, La Habana, Cuba.
  • 43283. Jovellanos, Cuba.
  • 43347. Bembé en la Laguna Sagrada de San Joaquín, Pedro Betancourt, Cuba.

Desde Cuba viaja a Dakar (Senegal) camino a Porto Novo (Benín). En Nigeria, y posteriormente en Benín, investiga los cultos yorubas, asiste a fiestas rituales (fiesta de Oxum, Burrinha de Ouidah), pronuncia conferencias (entre ellas, Supervivencias yorubas en Cuba y en Brasil), visita mercados populares (“el mercado es para el país yoruba el lugar donde se comunican las noticias y se realiza la consagración de diversos acontecimientos de la vida pública y privada”) y se documenta sobre la presencia de los brasileños retornados a África. Regresa a Salvador de Bahía para continuar sus investigaciones que le llevaran a Lisboa y París y que le harán ser nombrado consultor de los Museos de Nigeria. Sin abandonar definitivamente la fotografía, desde principios de los años 60 la investigación sobre la presencia africana en Brasil se convierte en la ocupación principal de Pierre Verger.

  • 29297. Fiesta de Marineros, Salvador, Brasil.
  • 5441. Briki, Ifahin, Benin.
  • 7038. Ceremonia Sogbadi, Ouidah.
  • 7040. Ceremonia Sogbadji, Ouidah, Benin.
  • 3869. Mercado, Abomey, Benín.
  • 4553. Hengba, Adjaweré, Benín.
  • 5004. Doumé, Benín.
  • 5291. Tipos, Holi, Benín.
  • 5887. Ogoun Igbo Igbo, Ichede, Benín.
  • 6207. Rey Adewori, Ketú, Benín.
  • 7734. Bonfim, Porto Novo, Benín.
  • 8062. Lagune, Porto Novo, Benín.
  • 8620. Nabuku, Tchetti, Benín.
  • 11176. Iwo, Nigeria.
  • 11308. Brasileños, Lagos, Nigeria.
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